Depende de lo que uno quiera ser. Es decir, si uno quiere ser una persona o quiere ser otra cosa. No exagero.
La persona se concibe como un 'software' sobre un cuerpo: así es fácil extender los 'API's' de este software para conectarlos a las redes sociales.
Si estos APIs, usando facebook, tuenti, twitter o linkedin se conectan a relaciones que te quieren y te miran bien, la potencialidad es enorme: se reducen las distancias, se combinan ideas buenas con otras y surgen proyectos socialmente incidentes.
Es precisamente en la elección de las relaciones buenas donde se juega el potencial de las redes sociales. Esta libertad supera al "software" y es, como diría Cervantes: "el mayor bien que dieron los cielos".
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