viernes, 13 de enero de 2012

La información en las empresas

Tradicionalmente los dos principales flujos en cualquier empresa han sido las mercancías (productos y servicios) y el dinero. Una empresa establece básicamente estos dos tipos de intercambio mediante dos funciones: el Director de Operaciones (o Técnico, o de Producción, o CTO, o COO...) y el Director Financiero (o Administrativo, CFO...). Estas dos funciones principales son coordinadas por el Director General (CEO, Presidente Ejecutivo).

Nuestra sociedad, basada en la economía actual ha hecho surgir una tercera función imprescindible que permite posicionar a la empresa en un mercado competitivo y hacer posible el cierre entre las necesidades de los clientes y las capacidades y entregables de la empresa, que es la función comercial. Así, vemos que el comité ejecutivo de cualquier empresa está constituido por un Director General y 3 Directores: Comercial, Operaciones y Financiero, principalmente.

Pero si profundizamos más, identificamos un nuevo elemento en nuestra sociedad que es su carácter cambiante. Carácter que exige un esfuerzo innovador constante, lo que lleva a la necesidad de tener un sistema de información que permita analizar y diseñar una estrategia para que la empresa se mantenga y/o crezca. Este nuevo flujo, llamado de la información y, más recientemente, del conocimiento, debería ser llevado a cabo por el Director de Sistemas de la Información o CIO, que se añade al mismo nivel que las otras tres direcciones antes mencionadas.

Hay dos motivos principales por los que las empresas aún no se adaptan a la nueva demanda de los tiempos que son la inercia de considerar los sistemas como un servicio de Administración y la complejidad técnica asociada a los sistemas, por lo que los responsables de esta función sean técnicos y no directivos.

La función de Sistemas de la Información dentro de la función directiva proporciona una visión precisa, que permite un análisis actualizado de la situación y de las posibilidades y es fuente de propuestas para la mejora continua y el crecimiento. Esta función no puede colocarse fuera como se coloca la contabilidad, la fiscalidad y otras funciones de la empresa, sino que debe formar parte de la Dirección para que la empresa se mueva con soltura en nuestro tiempo. Esto no significa que los recursos técnicos no puedan ser hosteados, colocados en una nube pública o provistos por outsourcing, sino al contrario, ya que el valor del conocimiento no reside en el control de los recursos, sino en su aplicación al negocio.

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